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martes, 26 de julio de 2011

Aloun at joum

Pues eso, solo en casa, así es como estoy. Ya lo he contado hace unos días, mi familia está en las Españas y yo me he quedado aquí currando, como los maridos de antes. De Rodríguez pero en mi caso más bien de Martínez, que es lo que soy. El sabático me viene a durar casi tres semanas y esta mañana he tenido un flash de metalucidez que me ha llevado a reflexionar sobre el particular. Ni es la primera vez que vivo solo unos días ni soy el único que lo hace así que me parece que el tema tiene su interés porque alcanza a muchos mortales.

Un Rodríguez (José Luis), dos Rodríguez (Tula), tres Rodríguez (Lalo)

Lo primero que se le pasa a uno por la cabeza ante la perspectiva de soledad es el típico "joder que a gusto voy a estar sin hacer..." y aquí pones lo que se te ocurra y acto seguido empiezas a hacer planes delirantes. La soledad significa básicamente dos cosas, una que te lo tienes que hacer tú todo y la otra es que, efectivamente, puedes hacer lo que te de la gana sin ningún tipo de remordimiento. Supongo que el efecto es diferente si el solitario es hombre o mujer. Yo voy a hablar de lo que conozco, es decir, de tíos pero bien agradecería comentarios de las parroquianas que hayáis pasado por la experiencia y así nos reímos todos.

Una de las primeras reacciones del individuo solo es el célebre "esto ya lo recojo mañana". La máxima se va aplicando progresivamente a los cacharros sucios de la cena, la ropa usada de ayer, a la cama deshecha, a la taza del desayuno... El capítulo lavadora-fregona-plancha no lo menciono de puro obvio. Esta fase sin embargo, empieza a remitir cuando la necesidad aprieta y ya tienes sucia o arrugada hasta la ropa de la comunión y la bomba de la nevera se ha gripado de tanto funcionar en vacío. A veces el cambio es progresivo pero lo habitual es una crisis de "esto se tiene que terminar" que da paso a un "domingo sangriento" enteramente dedicado a poner en su sitio el desorden existencial con el que has redecorado tu vida.

Otra característica de la vida en soledad es como se van apoderando de ti las manías. Yo sostengo la teoría de que todos somos un saco de manías, que nos gusta hablar solos o pasear en pelotas por la casa o comer con las manos... yo que sé, mil cosas, cada cual una o más. Es el hecho de la convivencia lo que nos hace reprimirnos y comportarnos de manera civilizada. La vergüenza de que los otros descubran el bicho que llevamos dentro es lo que nos permite mantenerlo enjaulado. Pero amigo ¿qué pasa cuando estás solo en casa? ¿Qué ocurre cuando cierras la puerta de la calle y entras en 100 metros cuadrados de privacidad inviolable protegida por la ley? Pues que antes o después el bicho sale y empieza a hacer de las suyas. Igualmente y en base al mismo principio cuando vives solo es como que se radicalizan y extreman los comportamientos. Conozco un caso extremo de un individuo al que no nombraré y que ha reducido su vida a trabajar y hacer deporte exclusivamente. Hasta tal punto llega la cosa que en su casa ha desaparecido cualquier elemento de confort de los que son normales en las casas: cuadros, sábanas, muebles en general... El individuo en cuestión ha reducido su alimentación a anchoas en salazón y tomates con sal, para qué más. Eso sí, se está poniendo como un queso, pirao pero como un queso.

La primera de mis tres semanas de soledad no fue tal porque tuve conmigo a los Pérez-Nievas, concretamente de la rama de los Navas-Serrano de Cizur Mayor, y la presencia de visitantes le inhibe a uno de cometer ciertos excesos. Además hay que equilibrar un poco la balanza porque mis amigos son un poco caóticos y yo, como buen españolito, procuro ir contra corriente siempre que me es posible. El correr de la semana y el acoso de unas enfermedades medievales que se sacaron de yo no sé donde (se las debieron traer puestas porque a mi no me ha pasado nada) terminaron por devolver a los Pérez-Nievas-Navas-Serrano de vuelta a Cizur Mayor. En una rápida sucesión de acontecimientos le di un repasito a la casa, pequeño porque los Pérez-Nievas-Navas-Serrano son caóticos pero muy limpios y acto seguido me arrojé en brazos de mi particular que-a-gusto-voy-a-estar-sin-hacer. Al poco me di cuenta de que no sabía que es lo que quería no hacer exactamente así es que opté por caminar por Nantes. A medio camino me arreó una fiebre consumista y me dio por comprar cosas diversas. Siendo así mi lista de compras en comercios diversos fue como sigue:


  • Un queso cure nantaise (está de puta madre pero ya se me ha terminado)
  • Un comic titulado "Il etat une fois en France". Un poco rollete pero con unos dibujos magníficos.
  • Un CD de música de Bretaña. Todo gaitas.
  • Un CD de músicos africanos, únicamente conocidos en sus aldeas respectivas pero que suena muy bien.
  • Un ejemplar de National Geographic (edición francesa, aquí no hay otra) donde hablaban de bucear entre tiburones y que me leí trasegándome una pinta de Guiness en un pub irlandés del Quartier Bouffay.
  • Un taco de 10 billetes de autobús.


Como puede observarse, una compra tan variada como tonta. Sospechando que el camino del consumo y la senda de la felicidad son cosas diferentes utilicé mis billetes de autobús para volver a casa a comerme el queso.

Durante mi segunda semana seguí paso por paso el procedimiento que he descrito más arriba. Paciente y cuidadosamente he ido almacenando cacharros sucios y objetos por medio del camino. Ropa sucia no, al contrario, he lavado como loco, sobre todo sábanas porque el día 6 de agosto tenemos nuevos visitantes y hay que tener las infraestructuras en condiciones. Precisamente el secado de sábanas le ha estado dando al salón una simpática apariencia de campamento gitano-rumano que me ha procurado bastante ansiedad. Para quitármela me he dedicado a cuidarme el físico: Tres sesiones de pesas y 41 Km de correr, estoy hecho un mulo.

El fin de semana me había prometido poner orden en mi vida pero esto vinieron a ser los planes delirantes que nunca se ven cumplidos. El viernes estuve cenando en casa de Silvia y Eduardo. Un percance con una botella de ron de Martinica que ya detallaré en otra ocasión hizo que terminásemos todos en casa de Mónica y Javier aligerándoles las existencias de Capitan Morgan (otro ron, este de Jamaica). Me pareció ver que Eduardo también aligeraba las de tequila pero en aquel momento mi vista ya no era muy fiable. Es interesante en este punto, constatar que la policía de Nantes no monta controles de alcoholemia los viernes por la noche. Entre unas cosas y otras terminé por acostarme a las cinco de la mañana. Al día siguiente un deseo intenso de morir me impidió entregarme a las tareas domésticas. No obstante una ducha y un croissant me devolvieron a la vida que, tras breve reflexión, decidí dedicar a satisfacer los deseos de mi estimada P en forma de adquirir y montar una comode de 6 tiroirs (cómoda de seis cajones) de Ikea. De nuevo se vieron en parte malogradas mis buenas intenciones por la llamada de Mónica invitándome a una cena mexicana (con "x", como le gusta a ella), festejo de bienvenida para Javier, su santo esposo a la sazón. En esta ocasión y pese a la presencia de los Cantolupo, la torrija fue algo más moderada; es que al parecer Lou y Judy también anduvieron de exceso el viernes y se encontraban un tanto perjudicados. Una vez más constatamos, afortunadamente, la ausencia de controles policiales en la nuit nantaise.

Finalmente ayer tuve mi "domingo sangriento" que completó las labores de recogida y limpieza con una montaña de plancha y el montaje -la segunda parte- de la cómoda de seis cajones que ya se encuentra operativa. Mi plan para el resto de la semana es estarme muy quietecito para no manchar ni descolocar nada porque viajo a Madrid el viernes por la mañana y no me va a quedar tiempo para arreglar nada. Es que tengo 40 Km que correr, tú.

Tal que asín me pasé el domingo

miércoles, 20 de julio de 2011

Lo prometido es deuda

Acabo de prometerle a un amigo una referencia de su blog en el mio. Mi amigo firma como Carlos que no es sino una de sus diversas personalidades. En formato "Carlos" mi amigo escribe y publica historias, algunas de las cuales envía a concursos y son leídas en la radio y cosas por el estilo. Suelen ser historias muy buenas, de contenido brillante, escritas con oficio y con dominio del idioma, precisas, a las que no sobra ni falta palabra alguna. De las que tiene hay una que me impresiona, me emociona, particularmente y que se titula "He soñado con mi padre". Es una historia breve que desborda sensibilidad. Supongo que es eso y que mi intimidad con Carlos me permite saber lo que hay más allá del texto motivo por el que ese cuento me toca en el alma, asumiendo que yo tenga tal cosa. Además de eso resulta sorprendente encontrarse con tanta ternura en un tipo que al que normalmente atribuiría uno menos sensibilidad que a la cabra de la legión. Lo único que le pediría a Carlos es que se "estire" y escriba historias nuevas, que "La conservación de la felicidad" empieza a estar un poco vista.

En conclusión, recomiendo intensamente la lectura de "Los cuentos del principio", no porque los escriba mi amigo sino porque son buenísimos. Además, algunos miembros de la reducida pero fiel parroquia ya conoceréis los cuentos pero otros quedaréis muy sorprendidos porque reconoceréis a Carlos de quien no imaginabais que hiciese esas cosas.

No digo más. De momento. Bueno sí, una cosa dedicada a los poco avezados en internet, para llegar al blog de Carlos basta con hacer click con el ratón sobre el título del párrafo anterior.

jueves, 14 de julio de 2011

¡Fiesta!

Emulando el clásico, me he quedado de "Rodriguez" a propósito del verano. Los hijos los tengo en Alicante, enredando con su abuela mi madre, y P está de P. Rodriguez en Madrid (capital) y en breve estará de madre soltera (o viuda, o divorciada, yo qué sé).

Todavía no he experimentado mucho el rodriguismo porque tengo visita en casa, los Pérez-Nievas que se han animado a conocer Bretaña. Me gustaría hablar de ello porque dan mucho juego pero todavía les queda unos días y además tengo que madurarlo para que me quede algo divertido y sin hacer sangre, no se vaya a pensar alguien que me incomodan los visitantes, ni mucho menos. El caso es que hoy, víspera de la fiesta nacional francesa y por lo tanto de festivo, he salido de cena y copas por mi ciudad adoptiva y he pensado que era u buen motivo para escribir, qué coño, al final es culturilla, no todo va a ser correr delante de unos toros cabreados.

Nos hemos juntado la Spanish Connection, nombre por el que se nos va conociendo al grupo de hispanohablantes de Vivalis. Concretamente nos hemos juntado Mónica, Silvia y yo, que tenemos a los respectivos en España, con Paula, que los tenía en mi casa y allí los ha dejado. La cosa ha empezado con un plan de cena en una pizzería del centro cuyo nombre ya no recuerdo, muy popular entre mis amistades y, según parece, el restaurante favorito de Lou y Judith. Precisamente allí estaban sentaditos los dos cuando hemos aparecido así que nos hemos hecho mucha fiesta, nos hemos besado, les hemos presentado a Paula y allí hemos terminado cenando juntos. En el momento del encuentro Lou llevaba ya una torrija considerable tal y como él suele los fines de semana y Judith tampoco iba mal. Tras una cena razonable y habiéndonos bebido el agua de los floreros, sobre todo ellos, hemos interpretado que el cuerpo nos pedía ron. Bueno, a mí me pedía ron, al resto de mis compañeros les servía cualquier forma de etanol y Lou, después de haber hecho rodar por los suelos la decoración de la terraza, se habría tomado un cubata de lejía sin pestañear. Así las cosas dirigimos nuestros pasos hacia las zonas de perdición, viniendo a dar con el "Café Cubain", que es exactamente lo que parece. En el Café Cubain sirven unos mojitos bastante decentes para ser franceses, prueba de ello es que nos ensilamos dos por cabeza (Paula no, que está gestante). No me pareció caro, a euros 6 el mojito; he pagado bastante más en Madrid por una copa. El local bastante lleno y desprovisto de aire acondicionado ¡buff qué calor!

A la salida de esta toma nos hemos despedido de Lou y Judith que estaban bastante perjudicados y nos hemos dirigido a un bar de ambiente, nombre que se da de un tiempo a esta parte a los antros de maricones de toda la vida, del que Mónica cantaba grandes alabanzas desde que estuvo hace unos días con un amigo del gremio (del gremio homosexual) que se ha echado. El local estaba bastante lleno de chicos tan guapos como blandos, mucha pesa y mucho modelito pero poco pelo en pecho con lo que calibré que no me sería difícil triunfar. La originalidad del bareto consistía en tener el suelo cubierto de arena lo que venía a sugerir una playa. A diferencia de los bares de Chueca, aquí se veía mucha tía, circunstancia esta reforzada por las tres que me acompañaban. Al final ni ligué ni nada y eso que tuve la precaución de guardarme la alianza en la cartera. Me sorprende porque siempre se me dieron bastante bien los tíos, debe ser que como no estaba J conmigo solo la química no funcionó. He de decir que tampoco puse mucho de mi parte.

En fin, que la noche Nantaise me ha parecido bien, semejante a la de Madrid, más barata quizás, seguro que más limpia y animada. Antes de lo de hoy ya había tenido oportunidad de tomar alguna copa por ahí en bares diversos, incluido un antro en el que mi niña estuvo tocando una noche. Es que como aprende a tocar el bajo eléctrico en lugar del violonchelo, la actuación de fin de curso no es en los locales de la asociación de vecinos sino en un bar de copas del Hangar à Bananes.

Sobre estas líneas unas imágenes del Hangar à bananes, antigua zona de astilleros, muerta en la crisis de los 80 y en fase de recuperación. Arriba se ven las terracitas de los locales de copas, entre ellos el de la actuación de Laura, y abajo un curioso montaje con unos aros que se iluminan de noche. Muy original y aparente.

jueves, 30 de junio de 2011

Bitácora

Nave interestelar Franchusprise.
Extracto del libro de bitácora.
Comandante Quark-Dupont.



Fecha estelar 5.141,23

Tras un año en hibernación para no aburrirnos en el trayecto y que no acabemos matando el tiempo con las subsecuentes reivindicaciones laborales que conduzcan ineludiblemente a la huelga y las barricadas, el computador maestro de la nave, Carla, ha decidido despertarnos. En realidad lo decidió hace seis meses (luz) pero la tramitación de los permisos sindicales se lleva un tiempo, máxime considerando el vacío administrativo respecto a qué prefectura debe interesarse por los asuntos espaciales; se debate si la de Ultramar o si la de París.

El despertar consiste en un crescendo de los compases iniciales de La Marsellesa que comienzan a un volumen prácticamente inaudible hasta alcanzar un nivel atronador. Esto, que normalmente merecería una huelga y tres barricadas, es el resultado de una larga negociación sindical en la que nuestro despreciable líder, Sarkozy XVIII, se llevó el gato al agua. Así pues, nada que hacer. ¡Qué tiempos aquellos en los que Sarkozy I necesitaba Dios y ayuda para retrasar dos años la edad de jubilación!



Fecha estelar: 33.142 y 6/8

Françoise, la sobrecargo, ha decidido adelgazar. A tal fin se ha puesto a hacer ejercicio como si le fuera la vida en ello. El problema es que la nave carece de gimnasio o cualquier otra instalación deportiva con lo que no le queda otra que correr por el pasillo periférico. Como quiera que este sólo mide 23 metros se nos pasa el día dando vueltas y tropezando con todo el mundo. El delegado sindical de la tripulación me ha hecho llegar, como representante que soy de la empresa, la exigencia de la plantilla de instalar al menos cuatro semáforos en el corredor para impedir que la vacaburra de la sobrecargo continúe arrollando al personal. Estamos estudiándolo.


Fecha estelar 123,141516

D'Agnan y Leroy llevan no menos de 150 centones discutiendo sobre su sagrado derecho a entrar primero al cuarto de baño. El debate se centra en si la prioridad corresponde al que tiene más antigüedad en la empresa, Leroy tiene una semana más que D'Agnan o si por el contrario pertenece al que lleva más tiempo en el destino y en este caso D'Agnan gana por dos días. La cosa no tendría mayor importancia si no fuera porque la discusión tiene lugar en la puerta del aseo, a la sazón bloqueada. El resto de la tripulación empieza a incomodarse y ya se plantea constituirse en asamblea para elaborar una lista de reivindicaciones con la que poner fin a estas miserias.


Fecha estelar 33#934;66512

Hoy hemos establecido contacto con la nave española "Virgen Moreneta de Euzkadi, San Isidro y el Rocío". Es un vehículo de nueva generación, grande, aerodinámico, bien iluminado, con dos cuartos de baño y cocina alicatada hasta el techo; desgraciadamente su tripulación no atendió adecuadamente las instrucciones y se olvidó, entre otras cosas, de poner gasolina con lo cual se desplazan con el motor auxiliar de 2 cv. La primera comunicación fue difícil porque los muy lerdos no hablan francés con fluidez. Finalmente entre uno de ellos que fue un par de veces a la vendimia marciana y nuestro Lacroix, que ha resultado ser nieto de emigrantes españoles, nos hemos conseguido entender. Los españoles nos han explicado que están colonizando Urano para llenarlo de pisochalets 350 metros cuadrados, 560.000 neoleuros, facilidades de pago con hipoteca del Banco de Santander, con los que esperan conseguir un poco de dinero para poder pagar los plazos de la nave a los chinos. Que si mientras cierran el negocio les podemos prestar algo. Ya veremos.


Fecha estelar 33#934;66513

Hablando, hablando acabamos intercambiando visitas. En principio fuimos allí Gueneux, la primer oficial (ex-modelo de lencería, ex-asistente del director General), Françoise (1,57 m, 83 Kg) y yo mismo. Los españoles nos recibieron en su nave curiosos y generosos a partes iguales. Nos dieron paella, sangría y unos folletos de su urbanización. La sangría debía estar caducada porque al cabo de unas horas terminé en calzoncillos bailando sobre la mesa en la que habíamos comido y yo soy un tipo muy serio que no hace esas cosas. Deduzco que debimos trasladar la recepción a la Franchusprise porque me he despertado bajo la consola de los escáneres de profundidad presa de un espantoso dolor de cabeza y con la boca pastosa, maldita sangría caducada.


Fecha estelar 33#934;66514

Llevo un rato intentado comprender lo ocurrido pero de momento no he sido capaz. La puerta del baño está atrancada pero D'Agnan y Leroy ya no están ahí. He estado haciendo recuento de la tripulación. Me faltan siete de los doce. De Gueneux sólo he encontrado el traje de faena si bien guardo un recuerdo vago de la primer oficial en animada conversación con un mecánico frigorista de la nave española. Carla, el ordenador central, no puede contarme nada porque alguien ha dejado caer sangría sobre su sintetizador de voz. Empiezo a considerar el suicidio como una opción válida para terminar con este sufrimiento.


Fecha estelar 33#934;66536

Poco a poco la tripulación ha ido regresando a sus puestos. Todo el mundo se muestra callado, pesaroso y con aspecto cadavérico. Nadie dice nada y al mismo tiempo lo dice todo. Al menos tendremos un poco de paz que nos permitirá repararle la voz a Carla y pensar qué hacemos con la docena de pisochalets en Urano que hemos adquirido y pagado la señal con dinero de la empresa.


Fecha estelar 7899,172

Hoy Carla me ha entregado el fichero con la misión para la que hemos sido embarcados. Lo estoy imprimiendo para leerlo con comodidad, operación esta que se llevará un rato porque el prólogo tiene 675 páginas. A estas se añaden las 315 de la misión y las 873 de las claves para entenderla. Se me humedecen los ojos de orgullo patrio al contemplar que en los últimos mil años los franceses no hemos hecho sino reafirmarnos en nuestras costumbres.


Fecha estelar 000011112

Estaba enfrascado en la lectura de las bases de nuestra misión cuando el telegrafista, Jean-Louis, me ha interrumpido con un mensaje del comandante de la nave Grandeur de France en Venus, Emmanuel Laplace. El bueno de Emmanuel me venía a contar que el gobierno de Sarkozy XVIII ha presentado una ley ante el parlamento para retrasar la edad de jubilación de los 106 a los 112 años y quitar el Lunes de Pascua de los festivos. Esto no puede ser, es indignante. Lo comunico a la tripulación y todos están de acuerdo conmigo.

Reunidos en asamblea hemos decidido poner proa a Vulcano para montar unas barricadas que impidan el acceso a la terminal del aeropuerto y que se joda Sarkozy.


Fecha estelar 000011112,1

El escáner de profundidad ha detectado a la "Virgen Moreneta de Euzkadi, San Isidro y el Rocío" parada por una avería esperando que venga a recogerles la nave de guardia. Al parecer tienen para largo porque con los últimos recortes sólo les han dejado una nave de socorro para toda la flota, con lo que hemos decidido acercarnos por allí a ver si les echamos una mano, entre colegas hay que ayudarse. Nadie dice nada pero el personal reprime las sonrisas, se les nota. Ya he avisado al comandante Laplace de que vayan organizando la protesta sin nosotros que si eso igual llegamos un poco más tarde.


La nave Franchusprise

miércoles, 22 de junio de 2011

En Madrid la tenemos más larga

Como tenemos visita esta semana hemos incrementado la actividad turística tal y como corresponde hacer en estos casos. Particularmente si uno pretende ser un anfitrión agradable y que hablen bien de él a sus espaldas. Además tenemos cierta práctica al cabo de unos años de trashumancia y se nos da bien organizar rutas turísticas adecuadas a la época del año.

En esta ocasión nos ha visitado Mari Mar, amiga de P desde la adolescencia y todo lo que vino detrás. MM, que así la referiré por ahorrar letras, ha tenido mala suerte con el tiempo. Después de dos meses de sequía con lo que eso conlleva, sol radiante y temperaturas agradables, el tiempo ha vuelto a su ser para alivio de los hortelanos patateros de Noirmoitier y ha empezado a llover. Llueve así como con mala hostia, fuerte abundante y racheado. Los agradables 25 grados que nos acompañaban estas semanas atrás se han convertido en 14 y los placenteros paseos por la campiña en carreras para escapar de la tromba de agua y granizo. Todo muy agradable.

Esta semana estuvieron las amigas de visita en Guerande y Le Croisic donde tuvieron ocasión de disfrutar de la galerna, mar arbolada, fuerte marejada con chorreras y esas cosas pero yo no participé en esa porque estaba trabajando como un currito. Este sábado sí. El sábado decidimos ir hacia el interior para evitarnos las tempestades de la costa. Nos subimos todos en el coche y pusimos dirección a Angers. Me he estado informando un poco y al parecer Angers es la capital histórica del ducado de Anjou (empezó de condado pero lo ascendieron por esforzado y fiel). Para los que anden flojitos en historia, el rey Felipe V de España fue primero Duque de Anjou a la par que sobrino de Luis XIV de Francia. Anjou y por extensión Angers es una tierra que en tiempos fue fronteriza con Bretaña y Normandía. Esto significa que los anjouenses se la pasaban a hostia limpia cada dos por tres porque tanto bretones como normandos eran gente brutal, entregada a la bebida, el robo y la violación y no fumaban porque no conocían el tabaco que si no también. Los bretones hemos mejorado mucho desde entonces, no así los normandos que son una panda de asquerosos que dicen que el Mount Saint Michel es suyo, panda de falsos. Ahora somos gente encantadora salvo cuando cogemos el coche, si bien esto último es fruto de la maléfica influencia francesa. Porque hay que decir que, aunque llevaron más palos que una piñata, fueron los de Anjou, o sea, los franceses, los que al final se llevaron gato al agua como todo el mundo sabe. Hace ya tiempo que bretones, normandos y franceses aparcaron esa manía tan tonta de matarse entre ellos lo cual ha generado una notable prosperidad en la zona ya que han dedicado sus energías a destilar Calvados y otros hechos placenteros. Además la guerra de entonces tenía la peculiaridad de dejar tras de sí un rastro de castillos y catedrales muy hermosas y decorativas, al contrario que la que Bretaña y Normandía tuvieron que soportar siglos más tarde que sólo dejó escombros y bloques de hormigón. Así nos quedó la costa a los bretones y a los cochinos de nuestros vecinos.

El viaje desde Nantes hasta Angers es de unos 75 Km y supone algo menos de una hora de coche. Lluvia racheada y fuerte viento lateral. La ciudad es pequeña y se extiende a las orillas del río Maine, un afluente del Loira bastante caudaloso. Sobre una elevación en la orilla oeste del Maine se alza el castillo de los condes de Anjou, una edificación iniciada en el siglo VIII que muestra claramente su función defensiva, suavizada años después con la construcción de edificios de hechuras palaciegas en el interior del perímetro delimitado por muralla y foso. Tras el castillo se encuentra la catedral y en los alrededores lo que venía siendo la ciudad antigua, lo que alguno que conozco yo en Pamplona llamaría “lo viejo”. Sorprendentemente se mantienen en pie y gozando de buena salud algunas casas particulares del siglo XIII. Supongo que les habrán puesto retrete, eso sí. Además de estos y otros monumentos hay en Angers una profusión de tiendas, brasseries y baretos varios. Utilizamos un par de ellos, una brasserie para comer y una terraza vulgar y corriente para el cafetito que MM parece necesitar ingerir cada pocas horas.

La plaza del cafetito. Muy hermosa.


Llegamos a Angers alrededor de las dos de la tarde, madrugar no es lo nuestro. Lo primero que hicimos fue buscar un sitio para comer y fuimos a dar a una brasserie que estaba cerca del parking, ubicado en la Place de la République, en el mismo centro de la ciudad. La brasserie no tenía nada que destacar, un poco lento el servicio pero llevadero. La comida bien, yo me tomé una ensalada (ilustrada, por supuesto), el niño una hamburguesa, P un sándwich, Laura un carpacho y MM un menú consistente en ensalada de aguacate, pollo con patatorras y surtido de quesos. Durante la comida escuchamos un cierto follón en el exterior que yo no llegué a saber a qué se debía hasta que después me comentase P que era una marcha del orgullo gay, mira tú por dónde.

Tras visitar la parte alta de la ciudad nos volvimos a encontrar con el desfile en cuestión que consistía en una reducida multitud con mucha bandera de colores y dos camiones con pipiolos bailando dentro que pretendían ser las carrozas del desfile. Nada de torsos mazados, de mariconas de gimnasio en calzoncillos contoneándose al ritmo de Gloria Gaynor y no digamos ya de travestis subidos en plataformas tal y como sucede en mi pueblo. La docena de camiones llenos de locas bailando y las decenas de miles de personas que se acercan a cotillear y a participar quedaban reducidas a un par de camiones y unos cientos de curiosos. A cambio no parece que hubiese carteristas como los que me dieron el día en las fiestas de Chueca de hace dos años, lo uno por lo otro. El caso es que viendo la paupérrima caravana del orgullo gay de Angers se me vino a la cabeza esta idea “en Madrid la tenemos más larga”. La manifestación, claro. De lo que estáis pensando, malotes, no sé nada porque los franchus se esconden mucho y pese a ser habitual del gimnasio no he visto ni una pilila francesa desde que estoy aquí.

Angers está bien pero en mi opinión vale menos que Nantes. Además es Francia. Esta opinión no es compartida por nadie en mi casa. Es que según mi niña me he vuelto “abegshal” que es como un abertzale pero en versión bretona.